Tipos de alopecia: cómo saber cuál tienes y qué tratamiento necesita cada una

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Te miras la raya del pelo con la cámara del móvil y la comparas con una foto de hace dos veranos. Recoges pelos del lavabo, de la almohada, del teclado. Y llegas a la conclusión más lógica del mundo: se me cae el pelo. El problema es que esa frase, en medicina capilar, dice muy poco.

a woman getting her hair brushed by a hair stylist

Bajo la palabra alopecia conviven procesos muy diferentes, con causas distintas, pronósticos distintos y, sobre todo, tratamientos que no se parecen en nada. Hay caídas que se resuelven solas en unos meses, otras que avanzan despacio durante veinte años y algunas, minoritarias pero serias, en las que cada mes de espera destruye folículos que ya no vuelven. Por eso la primera pregunta útil no es qué me pongo, sino qué tipo de alopecia tengo.

En clinicadrjones.com vemos a diario a pacientes que llevan un año usando un producto pensado para una alopecia que no es la suya. Vamos a repasar las clases de alopecia más frecuentes, cómo se distinguen entre sí y qué hace un médico capilar para confirmar cuál tienes delante.

Lo primero: caída no es lo mismo que pérdida de densidad

Es la confusión de base. Caer pelo es normal: entre cincuenta y cien cabellos al día entran en su fase de recambio y se desprenden. Lo que no es normal es que el pelo que sale sea más fino que el que se fue, o que deje de salir.

De ahí salen dos grandes familias:

  • Alopecias no cicatriciales: el folículo sigue vivo, aunque esté miniaturizado o dormido. Hay margen de recuperación.
  • Alopecias cicatriciales: el folículo se destruye y es sustituido por tejido fibroso. Aquí el objetivo es frenar el proceso cuanto antes.

Saber en cuál de las dos estás cambia por completo la estrategia y la urgencia.

Alopecia androgénica: la más frecuente con diferencia

Explica la mayoría de las consultas. Es de origen genético y hormonal: los folículos sensibles a la dihidrotestosterona se van miniaturizando ciclo tras ciclo hasta producir un vello fino, corto y sin pigmento. No se cae de golpe, se apaga poco a poco.

Cómo se manifiesta en hombres

El patrón es reconocible: retroceso de la línea frontal, entradas que se profundizan y aclaramiento de la coronilla. La zona de la nuca y los laterales se mantienen, y eso no es casualidad: ese pelo es genéticamente resistente, y es exactamente el que se utiliza como zona donante en una cirugía capilar cuando la alopecia ya está estabilizada.

Cómo se manifiesta en mujeres

Aquí el patrón cambia y por eso pasa desapercibido más tiempo. No suele haber entradas, sino un ensanchamiento progresivo de la raya central y una coleta cada vez más fina, con la línea frontal conservada. Es la llamada alopecia femenina de patrón, y responde bien cuando se aborda pronto con un tratamiento para la caída del cabello en mujeres planteado desde el diagnóstico y no desde el ensayo y error.

Efluvio telógeno: la caída difusa que más asusta

Es el que llena el desagüe de la ducha. Un factor desencadenante (un parto, una cirugía, una infección con fiebre alta, una dieta muy restrictiva, anemia, alteraciones del tiroides, un periodo de estrés intenso) empuja a muchos folículos a la fase de reposo a la vez. Entre dos y cuatro meses después se desprenden en masa.

Se distingue de la androgénica en tres detalles: es difusa (no dibuja un patrón), el pelo que cae tiene grosor normal y suele ser reversible en un plazo de tres a seis meses si se corrige la causa. El caso estacional que se repite cada septiembre es su versión más benigna, y lo explicamos a fondo en este artículo sobre la caída del cabello en otoño y cómo saber si es estacional.

El matiz importante: un efluvio puede destapar una alopecia androgénica que ya estaba en marcha. La caída masiva remite, pero la densidad no vuelve del todo. Ahí es donde muchos pacientes pierden un par de años esperando.

Alopecia areata: placas redondeadas y bien delimitadas

Tiene un aspecto muy característico: una o varias zonas redondas u ovaladas completamente lisas, que aparecen en semanas, a veces en la barba o en las cejas. Es de origen autoinmune, el propio sistema inmunitario ataca al folículo, aunque no lo destruye.

Por eso el pelo puede volver a crecer, incluso de forma espontánea, y por eso también es la clase de alopecia que más se beneficia de una valoración dermatológica rápida. No se trata con lo mismo que una alopecia de patrón: el enfoque es inmunomodulador, no hormonal.

Alopecia por tracción: la que provoca el peinado

Coletas muy tirantes, moños, trenzas, extensiones o recogidos apretados durante años ejercen una tensión mantenida sobre el folículo. El resultado es un retroceso de la línea frontal y de las sienes, a menudo con vellos finos que resisten en el borde.

Es la única alopecia claramente evitable, y también una que se vuelve irreversible si se ignora demasiado tiempo: la tracción crónica acaba fibrosando el folículo. Cambiar el hábito a tiempo suele bastar; cuando ya no basta, el injerto en esa zona ofrece resultados muy agradecidos porque el resto del cuero cabelludo está sano.

Alopecias cicatriciales: las que no admiten espera

Son las menos frecuentes y las más delicadas. El liquen plano pilar, la alopecia frontal fibrosante o las foliculitis crónicas producen inflamación alrededor del folículo hasta destruirlo. Señales que deberían llevarte a consulta sin dejar pasar meses:

  • Picor, escozor, dolor o sensación de quemazón en el cuero cabelludo.
  • Enrojecimiento, descamación o costras en la zona que pierde pelo.
  • Zonas de piel brillante y lisa, sin los puntitos de las salidas foliculares.
  • Retroceso de la línea frontal acompañado de pérdida de cejas.

Aquí el tratamiento es antiinflamatorio y el objetivo es detener el avance. Cualquier planteamiento quirúrgico queda para más adelante y solo con el proceso inactivo durante años.

Diagnóstico capilar en Valencia: cómo se identifica tu tipo de alopecia

Distinguir estos cuadros a ojo, delante del espejo de casa, es prácticamente imposible, porque varios pueden coexistir en la misma cabeza. En consulta el proceso es bastante concreto:

  • Historia clínica: cuándo empezó, antecedentes familiares, medicación, partos, dietas, tiroides, ferritina, episodios de estrés.
  • Exploración del patrón: qué zonas están afectadas y cuáles se conservan.
  • Tricoscopia digital: la observación del cuero cabelludo con aumento. Permite ver la miniaturización, la variabilidad de grosor entre cabellos, los signos inflamatorios o la desaparición de las salidas foliculares, que es el dato que confirma una alopecia cicatricial.
  • Analítica cuando el cuadro sugiere una causa sistémica, y biopsia en los casos dudosos.

De ese diagnóstico sale el plan, no al revés. Una alopecia androgénica incipiente o un efluvio con densidad recuperable se trabajan con tratamientos capilares avanzados como la bioestimulación, el láser de baja intensidad y la mesoterapia. Una alopecia estabilizada con buena zona donante entra en terreno quirúrgico, y si te preguntas si tu caso encaja, aquí repasamos los requisitos que valora un médico para ser candidato a un injerto capilar. Una areata o una cicatricial siguen un camino completamente distinto.

Ponle nombre antes de ponerle tratamiento

La mayoría de las historias que acaban mal en salud capilar no empiezan con un mal tratamiento, sino con un diagnóstico que nunca se hizo. Años de champús, ampollas y suplementos comprados por recomendación de un cuñado, mientras el folículo seguía miniaturizándose en silencio.

Si llevas meses notando menos densidad, más cuero cabelludo visible con la luz cenital o una coleta que ha adelgazado, lo eficiente es empezar por el final: saber exactamente qué tipo de alopecia tienes y en qué fase está. A partir de ahí, las decisiones son mucho más sencillas y bastante más baratas.

En Clínica Dr. Jones estudiamos cada caso con valoración médica y tricoscopia antes de proponer nada. Pide tu valoración capilar en Valencia y sal de la consulta sabiendo qué te está pasando en el pelo y qué se puede hacer al respecto.

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